Una escena con mi padre




Una escena con mi padre

Mi padre se llama Cesar, es una persona con costumbres muy especiales. Dentro de sus muchas peculiaridades están: la obsesión por el orden, la limpieza, la adoración al decálogo del desarrollo, pasar los dedos por las superficies para ver si estaban limpias,   el que no nos ensuciáramos la ropa cuando éramos niños, las revisiones de uñas y cuarto cada cierto tiempo, etc.
No, no es militar aunque poco le faltaba para hacer de la casa un cuartel.
 Hay una anécdota que es recordada por mis amigos de la universidad, siempre que sale el tema nos reímos a morir.
Papá quedo viudo a los 42 años, mi mamá falleció de  cáncer, el cual se la llevo en el lapso de un año, mis abuelos y mi tía materna siguieron ayudándolo a criar a dos hijos adolescentes, yo tenía 14.
Tengo un Hermano dos años menor, Lalo, el cual tiene una condición médica de por vida, anemia hemolítica esferocitosis, es decir sus glóbulos tienen una forma diferente, su bazo era muy grande, lo cual ocasionaba que cada cierto tiempo cayera su hemoglobina al mínimo, afectando su salud de forma crítica, necesitaba transfusiones constantes,  cuidando su alimentación ya que también tenía comprometido el hígado.
Yo, nunca me enfermaba, pero solo comía los antojos que mi abuela me preparaba.
Cuando salí del colegio, ingrese a contabilidad en la Garcilaso de la Vega, fue ahí que comencé a salir y tener más amigos que iban a visitarme a mi casa, para mí fue bueno, para mi papá  el inicio de su tortura.
Más adelante su preocupación era que no salga embarazada, el problema era que nunca me explico ni él,  ni mi tía,  cómo era que sucedía eso, la información del colegio de monjas era nula. En el  colegio en el que termine, teníamos libertad de culto,  de pensamiento,  pero tampoco tocaban el tema en cuestión, éramos ocho mujeres en el salón y ninguna hablaba de eso, y los chicos de mi salón eran unos trogloditas.
Más adelante mis amigas se encargaron de explicarme como era exactamente. La explicación fue bien simple, tienes relaciones con el chico y si no tomas la pastilla, ahi quedas embarazada. La responsabilidad era de nosotras.
A él le gusta leer, sobre todo periódicos. En casa se compraba El comercio todos los días, los domingos, además, llevaban a casa, La República,  El Observador que salio hace mucho tiempo fuera de circulación, y un par más que no recuerdo sus nombres
Cuando mi papá no estaba en casa,  siempre iban mis amigos, era bastante popular con los chicos, además, cuando iban mis amigas, mi abuela preparaba comida, nos engreía bastante para que mejor estuviéramos en casa y no en la calle.
Durante el fin de semana las visitas eran casi nulas hasta que hubo un par de valientes que fueron el fin de semana y conocieron a mi  Papá.
Gino, uno de mis mejores amigos, fue a mi casa para una tarea de historia. Llegó a eso de las cuatro de la tarde  y se fue casi a las ocho, durante ese tiempo mi papá no se movió del mueble de la sala, nosotros estábamos en la mesa del comedor, casi al frente del sillón donde él, súper concentrado leía.
Mi Papá es alto, con una frente amplia, poco cabello de color negro, su ceño siempre, siempre esta fruncido, es delgado, de rostro anguloso.
Una amiga le puso el nombre clave de Tio Satan 1, su Papá era Satan 2.
Mientras  hacíamos la tarea de historia, Gino estaba cada vez más incómodo, a mí me daba cada vez más risa como se ponía él.  Empezó a escribirme en un papel: ¿a qué hora se va tu viejo?  Le escribi, ni idea, seguro que cuando te vayas. El papel regreso a mi mano, dile que se vaya, porque no puedo hablar si lo veo ahí,  así pasamos la tarde, hablando sobre historia mientras en el papel escribíamos lo que queríamos hacer para que se vaya a su cuarto: llamarlo por teléfono diciéndole que era urgente que vaya a algún lado, darle un té con Valium, que yo lo mande a su cuarto a leer,  mientras todo esto pasaba, él seguía en el sillón leyendo la sección B del Comercio, tenía para rato ahí.
No se movió del mueble, hasta que terminamos la tarea y me quede sola. En ese momento me miro, se levantó del mueble y  antes de irse a su cuarto me dijo, cuanto se demoró para irse.
Desde hace unos años nuestra relación empezó a mejorar, hubo problemas por decisiones de ambos lados que nos hicieron alejarnos, tenemos ahora una mejor relación,  falta bastante para poder tener una conversación larga sin caer en silencios incomodos, siento muchas veces  que no se mucho de él,  que no tenemos cosas en común, que no todo sea contarnos cosas que han pasado en la familia, deberíamos tener algo tan sencillo como aficiones, o libros, o programas que podamos comentar juntos.
Algunas veces es un poco complicado mantener una conversación, así que  solamente le cuento sobre mi semana,  como me ha ido en el día.
Escucho con paciencia,  todos y cada uno de sus males, si, el parece que sale de una para entrar en otra,  pero ya aprendí a escucharlo.  Simplemente necesita ser escuchado, cuando cuenta que le duele aquí y allá, que en Magdalena hace mucho frio, que los carros pasan llenos para ir al trabajo, si le renovaran o no su contrato, y toda esas pequeñas cosas que forman parte de la vida.
He tardado en entender que tuviera cada vez más responsabilidades laborales para darnos un mejor nivel de vida, gracias a eso mi mamá pudo estar en una buena clínica mientras el dinero alcanzo, mi hermano siempre tuvo las medicinas que necesito.
Entender que se refugiara en el trabajo cuando mamá ya no estaba, había perdido a su compañera de vida y no sabía nada sobre lidiar con nosotros.
He perdonado que comprara la falta de tiempo pasado conmigo con regalos, entendí que esa era su forma de decir aquí estoy, para esto me esfuerzo, para que tengas cosas lindas, claro, luego tardo él en entender cuál fue el precio que pagamos todos.
He admirado su fortaleza, cuando los dos bancos, en los que paso gran parte de su vida quebraron, primero en el BIC, donde enfrento un juicio cuando descubrieron que el dueño del banco se fue con información y documentos comprometedores, su amigo llego a estar preso por ser el responsable de esa área. Luego, el Banco Hipotecario, teniendo que empezar de cero como cajero terminalista ambas veces para ir ascendiendo, luego de tener puestos de gerencia.
Fue fuerte, cuando enfrentaba la enfermedad de mamá en la clínica  y la de Lalo, mi hermano, en casa, nos tocó aprender a calmarlo cuando le subía mucho la fiebre, tomarle la temperatura sin romper el termómetro, ponerle paños de vinagre Bully e ir al dia siguiente al trabajo y colegio oliendo a viejitos, rogar que no se ponga mal durante el toque de queda, correr a buscar a mi tío, el donante oficial para las transfusiones.
Al final le agradecí el haberme dado la responsabilidad de lidiar con los profesores para justificar faltas, reprogramar presentaciones de trabajos, tareas, exámenes, y cuando él no estaba, ser el hombre de la casa como decía en ese momento, esas cosas me sirvieron mucho más adelante, aunque yo no lo entendía en ese momento.
Como hijos somos muy exigentes con nuestros padres, consideramos que lo debieron haber hecho mejor, hasta el momento, en el cual nos toca ser juzgados a nosotros, ahí, entendemos muchas actitudes.
Quizás sus métodos y decisiones, no fueron las más brillantes, pero eran las herramientas que tuvo en ese momento y fue pensando en hacernos mejores.




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